Con qué facilidad los seres humanos somos capaces de olvidar lo que amamos tanto mientras lo tenemos con nosotros. Con qué facilidad, las personas somos capaces de herir a aquellos que más queremos cuando pensamos que jamás desaparecerán de nuestras vidas.
Con la misma facilidad con la que después escribimos letras que rebozan dolor y anhelo, a veces, culpa.
Se nos hace tan fácil caer por la pendiente de la desesperación y el auto engaño. Cuando pensamos que el daño siempre lo sufrimos nosotros y no el que está al lado por nuestra culpa, por tantos desplantes, humillaciones, palabras mal intencionadas o por la falta de atención y la monotonía.
Lo que más asusta es lo tremendamente fácil que es destrozarnos por dentro y por fuera y sentir que jamás encontraremos a alguien como él o ella, porque nadie es él o ella. En esos momentos de soledad lúgubre en una habitación comenzamos a recordar todo lo bueno que pasamos con esa persona tan especial y lo poco que lo habíamos saboreado.
Cuando pasamos por lugares dónde estuvimos con él o ella, cuándo cualquier sitio es bueno para recordarnos el pasado y meternos el dedo en la herida para que vuelva a sangrar y no pueda cerrarse. Torturándonos así.
Tantas almas a solas buscándo a su otra alma y cuándo pensamos que la tenemos, no la valoramos. Todos queremos ser valorados pero nadie tiene la obligación de quedarse dónde no le corresponden con lo mismo que dan o esperan.
Quizá todo sea práctica. Quizá la vida nos entrena para cuando encontremos a nuestra verdadera alma gemela. Para que sepamos tratarla, valorarla, enamorarla cada día y sobre todo comprenderla y saber arreglar los problemas a la pat y con tanto amor que jamás se dude que no somos almas destinadas a encontrarse, juntarse y esfumarse con el polvo del destino y el último suspiro.
Pero hasta que todo eso ocurra seguiremos comportándonos como seres egoístas e insensibles que creyendo en su infinita ignorancia que la persona que está a su lado nunca marchará, dejamos de demostrar el amor tan inmenso que en muchos casos hiberna dentro de nosotros.